Madre no hay más que una.

Que sí, que ya lo sé, que es una frase muy manida, que todos los años la escuchamos cien veces cuando se acerca el Día de la Madre y todas esas cosas pero, la frase, además, es tan cierta como que mañana sale el sol.

En todos los años que llevo dedicada a la belleza, he procurado hacer hincapié en la necesidad de cuidarnos y de llegar a la belleza siempre a través de la salud. Solo estando bien por dentro, cuerpo y mente, estaremos bien por fuera. Pero si hay alguien que se cuida poco, poco (vamos, que las tienes que obligar). Son las madres.

Abnegadas, pendientes siempre de que no nos falte nada… a la hora de la verdad, a quienes les falta ese cuidado en el que ellas son expertas y del que ellas tanto hablan, es a ellas mismas. Por eso, este año quiero hacer hincapié en la necesidad de cuidar a nuestras madres, no solo en su día, sino todos los días. Como hij@s, debemos ser capaces de despertar en nuestras madres la necesidad de cuidarse y quererse a sí mismas como nosotr@s las queremos.

Además, para madres que ya estén en los 50 (en adelante), es clave cuidarse más a fondo, ya que a esta edad el organismo experimenta muchos cambios (debidos también a la aparición de la menopausia), se ralentiza y es escenario para enfermedades de huesos (osteoporosis), problemas en la vista, el pelo y la piel o variaciones en el peso, por ejemplo, que suelen traer otras complicaciones asociadas.

Enseña a tu madre que, sobre todo si ya ha cumplido los 50, es buena idea:

  • Hacer ejercicio al menos un par de veces a la semana, aunque sea simplemente caminar, para mantener la elasticidad de los músculos.
  • Cuidar más si cabe la alimentación, llevando una dieta sana y equilibrada, especialmente si hay que adaptarla a necesidades nutricionales especiales. Que no se le olvide que le vendrá bien un extra tanto de calcio como de vitamina D (que ayuda a la absorción del calcio.
  • Limitar al máximo el consumo de sustancias nocivas como alcohol y tabaco, así como reducir los consumos de azúcar, grasas…

Si además de ayudar a tu madre a concienciarse de que debe cuidarse quieres tener con ella un detalle especial, regálale algo para ella en clave de salud y belleza. Unas sesiones de yoga o pilates, un pack de infusiones relajantes para sus momentos zen o un tratamiento facial o corporal de Decléor como los que tenemos en el Salón la dejarán como nueva y le ayudarán a ir creando nuevos hábitos más saludables.

Vente al Salón. ¡Te esperamos con tu madre!

Y tú ¿cómo celebras el Día de la Madre? Cuéntame.

Nos leemos,

Ana

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