Cuando era pequeña, quería tener el pelo largo.

Yo creo que a prácticamente todas las niñas nos pasa. Pero entonces llegaba la época del año en que a tu madre se le metía en la cabeza que era hora de cortase el pelo (solía coincidir sospechosamente, ejem, con el inicio del colegio y con la época de peinarse bien por las mañanas para ir presentable) y tú tenías que llevar media melena hasta el verano. De aquella época, recuerdo especialmente lo que me decía la peluquera siempre que yo hacía pucheros porque no quería que me cortara: “Mujer, si así crece más rápido”.

Lo de que cortarse el pelo hace que crezca más rápido es una de las creencias populares en torno al cabello más arraigas que existen pero ¿es verdad? De ésta y de unas cuantas más os quiero hablar hoy. ¿Cuántas de las costumbres de belleza relacionadas con nuestro cabello que damos por buenas son ciertas? ¿Cuántas son efectivas? Seguid leyendo para descubrirlo.

  • Cortar el pelo hace que crezca más rápido: te cortes o no el pelo, éste crece a su mismo ritmo siempre. Si te lo vas a cortar para que te crezca más deprisa, no lo hagas. Cortarlo lo sanea y hace que se vea más fuerte y mejor porque eliminas la parte dañada. Nada más. Y nada menos.
  • Hay que cambiar mucho de champú o el pelo se acostumbra: éste es uno de los mitos de belleza más extendidos que hay y uno de los que más me suelen comentar mis clientas. No, el cabello no se acostumbra al champú y si uno te va bien, no hay por qué cambiarlo. Otra cosa es que tu pelo empiece a manifestar otras necesidades que le hacen precisar otro producto, o que quieras probar uno nuevo a ver si te va mejor. Pero acostumbrarse, no se acostumbra. (Por cierto, la piel tampoco se acostumbra a las cremas).
  • Si te arrancas una cana, te crecen siete más en su lugar: rotundamente no. La de veces que habré escuchado esto en casa, en el Salón… en todas partes. Pero no es para nada cierto. Una cana es un pelo normal. Si te arrancas un pelo te saldrá otro, pero no siete más. Pues con las canas, lo mismo. No hay ninguna base científica que sustente, ni de lejos, esta afirmación tan popular.
  • Cuanto más te laves el pelo, más graso se vuelve: esto tampoco es así exactamente. Sí es cierto que si frotamos mucho el cuero cabelludo al lavarlo para eliminar el exceso de secrección sebácea, corremos el riesgo de llevarnos por delante también la capa de grasa natural de la piel, de modo que ésta tendrá que regenerarse y volveremos al mismo problema. Pero, en sí, lavarte el pelo más o menos no produce más grasa. Si tu problema es éste, usa productos específicos para reducir el exceso.
  • Si quieres que tu pelo brille más, lávalo con agua fría: el cabello no pierde brillo por la temperatura del agua, sino porque la cutícula no está bien sellada. Para lograrlo, lo mejor es que uses productos específicos y que consultes a profesionales de confianza (si vienes al Salón te asesoraremos encantadas) para saber cuáles son los que mejor te van. Pero el agua fría no ayuda a sellar el pelo.
  • Las coletas provocan que se te caiga más el pelo: este mito, que hace que muchas mujeres (algunas, clientas mías) huyan de las coletas como de la peste, no es cierto en absoluto. Lo que sí sucede es que si aprietas demasiado la goma o no usas una de buena calidad, el pelo se corte, se enganche y se rompa. Pero que veas pelo roto caer no quiere decir que se te esté cayendo de raíz (como cuando lo mudamos). Si te gustan las coletas, llévalas. Procura no apretarlas demasiado y deja a tu cuero cabelludo respirar.
  • Es malo dormir con el pelo mojado: más allá de que puedas coger un resfriado o de que se te pudra si lo haces habitualmente o duermes con él mojado y trenzado o recogido en rodetes, no pasa nada por dormir con el pelo mojado. Es cierto que es mejor secarlo para que no se enganche y se rompa al estar mojado, pero nada más.
  • El estrés hace que te salgan más canas: no es exactamente así, aunque sí es cierto que el estrés puede acelerar el envejecimiento de las células responsables de la coloración del cabello, de modo que dejen antes de producir melanina y te empiecen a salir canas. Eso sí, no es que sea lo habitual.

Clarificador, ¿verdad? En el Salón tenemos la firme creencia de que un pelo bonito no sólo depende de un buen corte, un color de calidad o lavarlo regularmente y mantenerlo. También depende de nuestros conocimientos, ya que cuanto más informadas estemos, cuanto más sepamos por qué hacemos las rutinas de belleza que hacemos, mejor trataremos nuestro cabello y nuestro cuerpo en general. Y eso siempre se transforma en belleza.

¿Conocíais estos mitos de belleza? ¿Los habíais escuchado alguna vez? ¿Qué otras creencias o costumbres erróneas sobre el cuidado del cabello conocéis? Si tenéis dudas sobre si alguna es cierta / efectiva o no, podéis preguntarme y os contestaré en otro post.

Nos leemos,

Ana

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